Han pasado tres años desde el lanzamiento del simpático pequeñín de Ford y la verdad parece que fue ayer pues la imagen dinámica y juvenil no requirió de mucha talacha para verse actual en el 2014.
frankymostro.2014-ford-fiesta-laDe entrada la trompa de la casa no podía hacerle el feo al Fiesta. Sí, esa que nos hace recordar que no hay nada nuevo bajo el sol, aunque los de Aston Martin se ardan. Las calaveras también cambiaron un poco, pero solo te das cuenta si eres muy clavado de los autos, de otro modo ni te enteras.
Por dentro el Fiesta nos sigue gustando harto ya que es un claro ejemplo de cómo utilizar materiales no tan caros con inteligencia -que en combinación con las atrevidas formas de los controles- nos hace pensar que vamos en un Fusion, bueno exageré, pero sí vas a todo dar. También está de perlas el sistema SYNC My Ford, Touch con el que ordenas todo al auto con la voz y que cada día nos gusta más, pues la voz sexy de la chica nos pone muy de buen humor; y si configuramos el idioma en inglés, hasta nos sirve de práctica para entendernos con las gringas en Cancún.
El motor 1.6 litros es pequeño y se nota, sobre todo en la Ciudad de México cuya altura asfixia los motores aspirados. Y si bien es cierto que se tarda en acelerar ya encarrerado el ratón nos reímos del gato, pues puedes andar arriba de 120 km/h sin sentirlo forzado en ningún momento gracias a la caja automática de 6 cambios PowerShift.
La suspensión está pensada para la ciudad y las coladeras que dejan abiertas los maestros del CNTE, pues no tiene complicaciones graves en librarlas y sortear muchos otros obstáculos. Aunque los frenos siguen teniendo tambores en la parte trasera notamos que son de nueva generación, pues al combinarse con los discos delanteros las frenadas se sintieron seguras en todo momento, y miren que le dimos varias y con coraje.
Hay dos cosas que me agradan en este mundo. Una, encontrar un billete olvidado en la ropa y la otra manejar un auto que en verdad te de seguridad. El Fiesta tiene un equipo de seguridad poco visto en su segmento con control de tracción y de estabilidad, además de ABS y siete bolsas de aire en el modelo de entrada. Creo que todo está claro, ¿no?
Y si con la seguridad no basta, qué tal los colores “Grabber”, como los de los Mustang setenteros, nomás que un poco metalizados. Así sí dan ganas de irte de fiesta en el Fiesta y como el precio arranca en 182,700 pesos, hasta te alcanzará para pedir mariachis.
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