Tan espectacular, soberbia, imponente pero sobre todo sexy que se debería vender en todos los Hooters del mundo

Recuerdo en mis tiempos universitarios que un compañero heredó una Harley-Davidson de un tío, mi amigo era de los estudiosos, negado al deporte y algo tímido. Vestía suéteres estilo César Costa y peinaba su corto cabello con abundante gel.

Así fueron trascurriendo los días, las semanas y los pesados semestres escolares pero notabamos un cambio progresivco en aquella bella moto y en Toño.

Los cambios eran notorios, un escandaloso escape, mucho más cromo que de costumbre , alforjas con flecos y asiento de piel de vaca iban de la mano de una larga cabellera, camisa sin mangas y hasta una guitarra en la espalda. Así acabaron la carrera ese trío, pues a este par le agregaron una chica. Y es que no es nada dificil hacer mancuerna con una Harley y que esta transforme tu forma de ver la vida y crear un fuerte vínculo entre ambos.

No se si te deba decir esto pero el mundo de la customización es infinito, y sólo se asegurar una sola cosa. El que jamás acabarás, incluso cuando crees que todo está en su lugar vasta con ver una película o hojear una revista para hacer girar el cerebro buscando nuevas alternativas para tu “gringuita” favorita.

 

Chamba profesional

Como nuestros amigos de Harley-Davidson piensan en tí y en la forma de hacerte adicto a su marca, esperando que antes de pensar en como pagar una colegiatura o adelantar rentas de tu vivienda inviertas tu dinero adquiriendo en un escape Screaming Eagle o llevarte puesta una chamarra oficial. El “Big book” de esta marca ha facilitado la chamba de elegir qué customizar y nos prestaron una Street Glide ya con trabajo adelantado y mejor modificada que Pamela Anderson (güerotas tenían que ser).

Con más de 70 piezas que no porta el modelo de serie destaca el filtro de aire, cables de bujías y tapas de aceite que si bien no es espectacular el desempeño dinámico ganado, le da un efecto auditivo en al motor bastante peculiar al apirar el aire de forma libre y si le sumamos las “aguilas gritonas” que porta como escapes, pues hacen retumbar todo a su paso. ¿Y que tal unas piezas Burst? pues adelante, tapas de motor, posapiés de piloto y pasajero, pedal de cambio y freno, empuñaduras y toda la óptica incluyendo faro con leds y luces traseras por que no?

Una rubia oxigenada y espectacular como esta no puede andar con cualquier “chancla”, se merece el mejor calzado para ser admirada en su andar, por lo que los rines custom de 19” exigen llantas de menor perfil cambiando la amortiguación y por consiguiente el manejo. Se sabe bien que al ser una bicilíndrica ruidosa se necesitaría un sistema de audio que te permita escuchar claramente “Sweet home Alabama” incluso en quita velocidad con el tacómetro retozando las 5,000 rpm. y con el estéreo firmado por Boom, al que también se le incorpoó una entrada auxiliar que acepta iPod y formatos MP3 operado desde el manubrio, junto con las pequeñas pero poderosas bocinas, se escuchará fuerte y claro este éxito de Lynard Skynar (nunca Arjona por favor).

Dicen por ahí que la diferencia siempre serán los detalles, y qué mejor lienzo para plasmarlos que en una enorme motocicleta, que destella historia y estilo en cada rincón de sus fierros armónicamente doblados.

El cálculo estimado es de 17 mil dólares entre implantes, cromo, botox y estilo pero no he conocido hasta ahora a un jinete de Harley que haya renegado un solo centavo invertido en su corcel.

Sabemos que no es fácil ni rápido y mucho menos barato pero al igual que Toño mi amigo una moto de estas seguro cambiará tu vida.