Sin lugar a duda este es el francés más agresivo en territorio nacional. Tengo que confesar que el concepto que me habían dejado los Peugeot de antaño no era el mejor, sin embargo el 208 GT cambió mi perspectiva en todos los aspectos. Ahora se que los franceses no sólo son buenos para el perfume y los vinos, los hot hatch también les dan rebien.

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De entrada el motor de 1.6 litros llega sin bronca alguna a sumar 200 vigorosos y turbocargados HP. Es suave en el manejo y tiene una transmisión manual de 6 cambios que se siente muy precisa, por lo cual será más fácil perder el estilo en una fiesta que un cambio de primera a segunda. Las delicias del turbo se notan a partir de las 2,800 rpm y, tras notar que los cambios se pueden hacer pasando las 6,000 rpm, te quedará muchísimo margen para devorar kilómetros de asfalto a la par de las cifras del velocímetro.

 

En serio, sin darme cuenta ni forzando el auto llegué a los 100 km/h con una facilidad impresionante, algo así como 6.8 segundos. Y así, platicadito,  te das cuenta que vas circulando a más de 160 km/h, y no creas que el auto se va desarmando, se siente seguro, compacto, bien armado pues. Un aplauso a Peugeot de México por traer el primer equipo y no a la banca.

 

Otras de las bondades de “el mesié” es la suspensión, puesta a punto para rodar rápido sin sacrificar la comodidad de un auto de uso diario; sí, se siente durito, pero nada que ver con esos deportivos que dan ganchos al riñón sin piedad alguna. Otro aspecto que nos llamó la atención es el frenado, el recorrido del pedal está bien graduado y si se requiere una amarrada contundente no tienes que pararte en el pedal, los cuatro discos funcionan perfecto a la par de toda la ayuda electrónica disponible.

 

frankymostro-peugeot.208GT_1208PC019El diseño habla por sí solo en este auto, desde que te mira con esos faros de LED o te huele con la exótica parrilla, sabes que no es un 208 terrenal. Y así punto por punto se van sumando pequeños detalles que hacen un todo totalmente único, el diseño de los rines, el escape aplanado, los espejos cromados, el enorme quemacocos, ya lo dije, un todo.

 

Si bien por fuera se ve muy perro al entrar es un mundo aparte en su segmento, empezando por los asientos, dignos de un superdeportivo de esos que cuestan una córnea y tu fondo de retiro íntegro. También verás muchísimo aluminio por todos lados: palanca, freno, volante, manijas de las puertas y pedales. El volante también es espectacular, sin duda el más pequeño e intrépido del mercado y si me pongo a sumar como prende el tablero, la luz indirecta del quemacocos, la pantalla central “touchscreen” o los plásticos con acabado desvanecido de rojo a negro, pareciera que lo acabo de sacar de una boutique de tuning tras haberme gastado todos mis ahorros.

 

Ya descubrí que este Peugeot nos quita diez años de edad en cuanto te subes, por lo que te recomiendo no bajarte jamás. Se que no es barato, pero con 339,000 pesos no te harás de un auto de mejor manejo y prestaciones.

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