Carroll Nuestro que estás en los cielos… (1923-2012)

Carroll Shelby

A continuación les presento una entrevista única que se me concedió en el limbo luego de sufrir un paro respiratorio, hace unos años, y en el proceso en el que me “regresaban”, tuvimos la oportunidad de entrevistar a Carroll Shelby, el inolvidable constructor de súper autos americanos.

Carroll Shelby

Entre ángeles y querubines alcanzamos a ver uncurioso personaje tratando de darle forma de roadster a una frondosa y curvilínea nube, y cuál fue nuestra sorpresa al ver que se trataba de Carroll Shelby, un gran personaje recién llegado a este “inmueble”.

FM. Qué tal Don Carroll, qué gusto verlo por aquí…

CS. Sí, afortunadamente la afición a las carreras y la visión para el negocio no me dejaron tiempo para portarme mal. De haberlo tenido ya estaría yo donde seguramente está John DeLorean.

FM. Se le observa bastante mejorado y hasta le dejaron portar el sombrero tejano en lugar de la típica aureola.

CS. Sí, hasta eso, el tal San Pedro sabía que el estilo de vaquero no me lo quitarían jamás, y deja que se descuiden y verás cómo transformo las “alitas” en escapes laterales como mi adorado Cobra de 1965.

FM. Oiga, ya que toca el tema de los deportivos, díganos cómo fue que se inició en ese mundo, pues existen muchas teorías.

CS. Podrán decir lo que quieran, pero la verdad es que al morirse todos los pollos que tenía en mi granja de Texas, tenía que hacer algo para vivir, por lo que aproveché mi experiencia en las carreras de motos y autos, y afortunadamente tuve la oportunidad de “patear varios traseros”, incluso en las 24 Horas de Le Mans.

FM. Incluso corrió para Ferrari, ¿no? Ese hecho, ¿no le causó conflicto? No es secreto que después de eso se inició una rivalidad sin precedentes.

CS. No fue un conflicto, fue un parteaguas el manejar los autos mas avanzados en su época, los disfruté y aprendí barbaridad de ellos. También absorbí la sabiduría de don Enzo, que por cierto lo he visto por aquí siempre de mal humor y pateando querubines.

FM. ¿Cuándo decidió hacer sus propios súper autos?

CS. Dicen por ahí que uno debe hacer las cosas cuando el corazón manda y después que me dijeron que el mío ya no aguantaría una carrera más por un mal congénito, ahí decidí cambiar el volante por el restirador.

FM. Cuéntenos un poco el desarrollo de su famoso Cobra.

CS. Ufff, sufrí como pocos, nadie creía en mi proyecto pero gracias a que encontré a AC, una marca de autos inglesa al borde de la quiebra, pude hacer negocios con ellos. GM me mandó al diablo (ups, perdón por la palabrota) con los motores pues tenían miedo que los Cobra compitieran con sus Corvette, que al final me los “abroché” de todos modos (se escuchan truenos al fondo por el vocabulario).

FM. Usted declaró que no todas fueron obras de arte como el GT40 que hizo el 1-2-3 en Le Mans, ¿Cuáles fueros esos autos no tan favorecidos?

CS. Sin duda el Charger Shelby y el Homni, que si bien no daban vuelta ni frenaban, su slogan literal era Run like Hell (se escucha un trueno aún más fuerte).

FM. Entonces, ¿por qué los hizo?

CS. Fue como favor a mi compadre Lee Iacoca que siempre fue bueno conmigo y me permitió desarrollar el GT 350 en 1965, el primer Shelby “para el pueblo”.

FM. Bueno me tengo que ir porque ya siento cómo me empiezan a aplicar el RCP en la tierra, pero dígame, ¿cuál es el auto favorito de los que desarrolló?

CS. Ésa está difícil pues todos tienen un lugar especial, los GT 350 y 500; el GT 400; el Shelby Cobra; pero pensándolo bien… mhhh, el Shelby Series 1, pues es el único que desarrollé desde cero. Fue una maravilla ver cómo hacía un auto más ligero que los Ferrari y que no se descompone (hasta la fecha). Ah, y el Cobra Daytona, uno de mis consentidos.

FM. Gracias “vaquero”, nos vemos después

CS. De eso puedes estar seguro… (sonríe con una pequeña mueca).

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