La guarida de Don Henry

Nos dimos una escapada a Detroit para vivir en carne propia la nueva exhibición automotriz del Museo Henry Ford.

 

El Museo Henry Ford es uno de los más grandes de Estados Unidos, de hecho se llama The Henry Ford, o sea que es algo así como “EL museo”. El único que podría compararse con él es el Smithsoniano. En sus pasillos pueden apreciarse artefactos de toda la historia de los Estados Unidos, su industria, su cultura y su sociedad. Y claro, siendo el museo Henry Ford, tiene una exhibición increíble de automóviles de todo el mundo que recientemente fue reorganizada para ofrecer una experiencia interactiva al visitante. Y claro, no nos pudimos resistir.

 

La nueva exhibición se llama Driving America, y se centra no en los automóviles como objetos ni como transporte, sino como la parte fundamental de la cultura americana y mundial que han sido a lo largo de sus 110 años de existencia. Desde cómo cambiaron los hábitos de la sociedad hasta el significado de su primer coche para un adolescente de 16 años, la exhibición del Henry Ford combina magistralmente la máquina con el hombre en su narrativa.

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Driving America está acomodada de manera cronológica, por lo que al principio de la exhibición encontramos el Roper 1865, el auto americano más antiguo, propulsado por vapor, o un triciclo Duryea de 1890, y varios Modelos T de principios del siglo XX. Y así vamos avanzando década tras década, presenciando autos representativos de cada década, desde camiones de bomberos de los años 20 hasta hot rods originales de los años 30, enormes aletudos de los años 50, muscle cars sesenteros y setenteros, y hasta “econoboxes” japonesas de los 80. También tiene secciones especiales dedicadas a las fuentes de energía alternas donde podemos ver varios autos eléctricos y hasta un Chrysler Turbine, y otra dedicada a las carreras donde encontramos desde el Ford 999 de 1901 hasta el GT40 Mark IV que ganó Le Mans.

 

Sin embargo, la exhibición no se queda solamente en el nivel presencial. A lo largo del recorrido hay más de 40 pantallas táctiles que cuentan las historias de algunos de estos autos, como el Bugatti Royale, uno de los 7 que hay en el mundo, y cómo se salvó de que los nazis lo convirtieran en metal reciclado escondiéndose detrás de una doble pared en París, o el origen de NASCAR en los traficantes de whisky ilegal en la época de la prohibición en los años 40.

 

De manera paralela se exhiben miles de artefactos relacionados al automóvil, desde una pared llena de claxons de corneta y goggles de finales del siglo XIX hasta una charola con vasos y platos originales del primer McDonalds en la puerta de un Chevy 55. Por detalles como este es que Driving America es una de las exposiciones automotrices más prominentes del mundo, porque añade al automóvil el elemento que le da vida: la gente.
By Maxi Tuning

 

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